Mar del Plata
La feliz, paraíso proletario, amontonamiento humano a orillas del mar, capital
del ocio represivo, millones peregrinan a tu tierra, para llevarse un recuerdo
que les permita afrontar el tiempo que están lejos de vos, mirando un lobo
marino de grasiento plástico se sonríen o recuerdan algún sinsabor pero
siempre desean volver, viven esperando esa mañana fría en que llegando en
un tren deshecho encontrarán tu nombre en una estación. Y miles te habitan,
vacaciones de por vida, llenas de lujo o hambre, en paradisíacos hogares
ventosos alumbrados con el azul del mar o en casitas tan alejadas en los
suburbios que tal vez sus habitantes nunca llegaron a ver el océano.
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